Reflexiones de la junta directiva:
Mucha gente se pregunta, nos pregunta, el porqué de AMSCE. Sencilla y sucintamente: porque hacía falta, porque ya era hora.
Podemos añadir un montón de argumentos: reconocimiento de la profesión ante Instituciones y Empresas, reconocimiento por parte de Educación de las titulaciones oportunas, derecho a participar de las decisiones que nos afecten como sector, posibilidad de generación de derechos de autor, etc., etc., etc.…
Pero para mi, todos ellos se resumen en uno: porque es necesario y porque hace falta.Todos los países de nuestro entorno cuentan con una asociación profesional. Unas con más sectores implicados (broadcast, TV’s, etc.), o otras con menos.
Pero con un denominador común: la defensa, fomento y promoción de los profesionales de la industria audiovisual en general y cinematográfica en particular.
Este es nuestro “lema”.Que nadie tire campanas al vuelo. No va a ser nada fácil. Nos vamos a encontrar en el camino un montón de obstáculos. Sufriremos incomprensión y torpedos en la línea de flotación. Pero no hay que flaquear ni desanimarse. Al contrario, hay que mostrar fortaleza.
Esa fortaleza nos la das tú que entras en la Web, que participas del foro, que sientes tuya tu profesión, cómo muchos de nosotros, que por eso te haces socio y colaboras.
En definitiva, la última palabra y el último gesto son tuyos. Nosotros hemos puesto sólo la primera piedra.Sólo deseo de corazón, de verdad, que entendáis y que hagáis vuestro este sentimiento. Que recojáis el testigo pronto y la AMSCE ocupe el lugar que debe junto a las demás asociaciones profesionales. Que, cuando algunos os cedamos el testigo, sigáis trabajando por esta maravillosa profesión. Que nadie os quite este derecho y que vosotros no lo perdáis.
Año 1975, un chaval se dirige a los estudios Sincronía para tener una entrevista de trabajo. Es contratado, pero realmente no es consciente en el mundo donde ingresa y las experiencias que le esperan.
Su primera labor, guiado por manos profesionales, es aprendiz de cabina, con el tiempo ayudante y más tarde operador. Muchas serían las horas delante de un proyector y un registro poniendo takes.Con los años, aquel chaval es propuesto para técnico de sonido y una vez más, guiado por manos profesionales empezará esta nueva faceta en el mundo del sonido.
Muchas serán las series de TV y películas que tendrá que grabar compartiendo su trabajo con actores de doblaje. En esta etapa profesional descubrirá el verdadero arte del doblaje trabajando con profesionales de primera.Años después, también guiado por manos profesionales empezará a realizar sus primeras
mezclas. Le queda un largo y difícil camino por recorrer, la tecnología avanzará muy deprisa y no es momento para dormirse en los laureles.
El chaval se compromete y se implica muy seriamente con aquello que hace y, durante muchos años pasarán por sus manos grandes películas.
Desgraciadamente esta historia termina aquí, un atajo de bandoleros se hace con el control de la empresa y la cierra.Treinta y tres años después me siento muy orgulloso y satisfecho de haber tenido unos maestros como los que tuve, tanto técnicos como actores de doblaje, que me enseñaron el verdadero aroma de esta profesión.
A todos ellos, a los que estáis en la tierra y a los que desde las estrellas nos observáis, muchas, muchas gracias.AMSCE se crea para que conservemos aquellos valores que nuestros maestros nos enseñaron, no desaprovechemos esta oportunidad.
Corrían los 80, yo, no era más que un chaval. Tras decidir formarme para trabajar en el sector, la primera oportunidad me vino de la mano de la radio. Creo que muchos probamos las mieles de la vieja conocida. Me sentía bien, a gusto, y la presión del directo la controlaba con dignidad.
Al cabo de un tiempo, por una de esas casualidades de la vida, un amigo me presentó a Edu. No diré más sobre él. Los que nos conocéis, sabéis quién es. Gracias a él, empecé a trabajar en el ámbito cinematográfico, evidentemente, tomando sonido.Me bastaron pocas semanas para saber lo que quería hacer, quería ser como aquel señor que estaba detrás de una mesa enorme con montones de lucecitas y botones, no tenía ni idea de para qué servían, pero me gustaba sobre manera como movía las manos de un lado a otro,
haciendo, lo que, por aquel entonces, yo no podía apreciar. Aquel señor, al que todo el mundo respetaba y admiraba, aquel señor al que tenías que pedir permiso para entrar en sala, aquel señor que paraba automáticamente la maquina cuando entrabas. La sala de mezclas era el secreto mejor guardado.Más de 20 años después, yo soy aquel señor. Muchas cosas buenas se han perdido en el camino, hemos pasado de tener un respeto desmesurado, a perderlo casi por completo. Tanto el que está en la sala de mezclas, con respecto a sus compañeros, como el que entra encendiendo luces sin plantearse nada.
AMSCE se crea para, entre otras muchas cosas, conseguir el respeto PARA TODOS que hace 20 años o más tenía aquel señor, para conseguir que de nuevo, si un técnico pide repetir un take, que se respete su decisión y se entienda que no es por fastidiar, si no por el bien, tanto de técnicos, como de actores, y también de empresas, clientes y espectadores.
Debemos conseguirlo, debemos ser de nuevo, UN EQUIPO.
Todos los socios que hemos puesto la primera piedra para constituir AMSCE, sabemos que es difícil creer en promesas y que a las palabras se las lleva el viento. Pero estad seguros de que lo hacemos con las mejor de las intenciones.
Ahora os toca a vosotros creer. Sin el grueso de la profesión, nos será más difícil avanzar, aunque, aún así, lo haremos.
¿Qué porqué me hice mezclador?
dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.¿Y tu me lo preguntas?
Llegué a esto por culpa de Bob Dylan. Así es. Por las largas horas que pasaba escuchándole en el coche de mis padres , Crístina y José, cuando íbamos de vacaciones de Murcia a Santander. Esas canciones de blues, de cadencias largas y tiempos pausados, de esa voz (que no cantaba bien) pero comunicaba. Una música que era como la carretera, cuando la nacional era de doble sentido. De tiempos largos al ir detrás de un camión y de riffs de guitarra mas rítmicos cuando nos quitábamos una cola de encima marchando a mas velocidad… y con mas alegría.
A la misma velocidad llegué a los trece años y, entre el correspondiente arrebato hormonal y gritos contenidos de autodeterminación, decidí que quería mas de eso. Esto me hizo marcharme a estudiar Ingeniería Audiovisual en el Reino Unido para, posteriormente dedicarme a la música, sector en el que trabajé unos años.
Mi entrada en el mundo de la post-producción de la mano de Tecnison, me hizo darme cuenta que la música y la vida no eran cosas independientes. La vida tiene su música…y descubrí (gracias Antonio Esquivel y John Hayward) que además la tarea del mezclador es coger todos los elementos sueltos de una película y construir el collage auditivo: estructurar el sonido de una secuencia de la vida, de una vida, de una historia.
¿Qué ocurriría si le dijéramos a alguien que tiene que reconstruir desde el punto de vista visual una secuencia? Debe crear la posición de los personajes, los planos con respecto al foco, la iluminación que permita apreciar los matices, incluso los colores de cada uno, los fondos, sus texturas. Pues eso es lo que hace un mezclador pero auditivamente y uniéndose en un todo a la imagen.
Ahora todos los mezcladores, todos los que son pintores acústicos, se unen en una asociación. ¿Porqué? Pues porque les gusta esto y quieren que sus pinturas sean escuchadas con calidad y sean competitivas. Para ello nos unimos, para que el cine y la producción audiovisual en general, ganen en calidad y en competitividad. Para que los espectadores nacionales vuelvan al cine y para que las producciones españolas se vean fuera. Aportando nuestro granito de arena…o nuestro capazo de grava, lo que haga falta.
Un saludo y suerte,





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