Entrevista a Alberto Herena
EL TAKE
11 de la mañana. Dos reporteros dicharacheros de la revista El take estamos frente a los estudios 103 TODD-AO, en Madrid. Hemos quedado con Alberto Herena, técnico de sonido con más de treinta años de profesión y ganador de un Goya. Alberto nos recibe en su santuario de trabajo, una preciosa y amplia sala, con una pantalla de cine al fondo y una enorme mesa de mezclas, digna del cuadro de mandos de cualquier nave de una película de ciencia-ficción.
Le pedimos permiso para fotografiarle durante nuestra charla, con el fin de incluir alguna imagen en el reportaje. Con cara de sufrimiento y argumentando: “No soy fotogénico” (Quién no ha dicho esta frase alguna vez) accede. Con grandes dosis de paciencia, soporta nuestro “acoso a la paparazzi” al que le sometemos durante la entrevista.

Cuéntanos tus inicios…
Empiezo el 1 de agosto de 1975 en Sincronía, desde lo más abajo, en cabina, poniendo los takes en un proyector de 16mm y grabando en magnético. Cuando entré se estaba doblando Kojak , así que fíjate el tiempo que llevo en esto. En Sincronía he pasado 26 años, casi toda mi trayectoria profesional. Después cerró Sincronía y entré a trabajar en 103.He grabado y mezclado de todo.
¿Ha cambiado mucho la profesión desde entonces?
Cuando yo empecé a mezclar lo hacíamos con equipos de válvulas. Después vinieron las mesas analógicas, sin automatizar: tenías 32 canales, dos manos, te buscabas la vida y mezclabas a pulmón. Ahora está todo automatizado, hay muchos cacharritos para tratar el sonido… Desde que empecé hasta ahora ha habido una evolución enorme, muy rápida, es otra profesión.
¿De dónde te viene ese interés por el sonido?
Me lo encontré. Yo estudié contabilidad, para trabajar en un banco. Un día mi padre me dijo que mientras me salía trabajo, podía probar en esto. Me enganché desde el principio y me quedé.
¿Cuál es el secreto para una buena mezcla?
Lo fundamental es la paciencia. Tienes que atender a todas las opiniones de la gente, juntarlas y sacar lo que te están pidiendo, porque muchas veces no es hacer la mezcla que uno quiere, tienes que conseguir expresar en sonido lo que te piden. También creo que es un trabajo en equipo, en el sonido trabaja mucha gente, no tienes más que ver los títulos de crédito de cualquier película..
¿Qué mezclas tienes en el recuerdo?
La película que he mezclado con más gusto ha sido Braveheart, por el reto que suponía y también por el difícil momento que estábamos viviendo en Sincronía. Otra que no se me va a olvidar nunca es Beltenebros, de Pilar Miró. En la que estuvimos mezclando 22 días en jornadas de 10 horas.
¿22 días? ¿Cuál suele ser la media?
Antes unas 100 ó 110 horas, y ahora podemos hablar de 40 ó 50 horas. Aunque puede varíar dependiendo de la película.
¿Hay diferencia entre mezclar una película española y una película doblada?
Un abismo. En una película española te encuentras con un montón de pistas, con sonidos de todo tipo, que tienes que equilibrar y mezclar. Y en una película doblada, solo tienes que trabajar con los diálogos, ya que el resto está hecho. Aunque algunas son muy difíciles porque tienen muchos efectos y escenarios diferentes. Antes aportábamos más, íbamos recomponiendo las ideas del montador, del director… para llegar al sonido de la película, ahora llega muy decidida al estudio. Cada día mezclamos menos, entre comillas.
Tienes un Goya al mejor sonido por Todos a la cárcel…curioso que Goya fuese conocido como el sordo de Fuendetodos… ¿Qué recuerdos te ha dejado?
(Risas) No lo había pensado. Tengo grandes recuerdos tanto por trabajar con las seis personas que formábamos el equipo de sonido, como del director, Luis García Berlanga. La ceremonia es algo inolvidable, sales ahí y te mueres, te mueres, TE MUERES….
¿Llegaste a decir algo?
No….Si, de lejos.
¿Has sentido ganas de doblar o actuar alguna vez?
La verdad es que no, creo que eso no es lo mío.
Cuando ves una película, ¿la deformación profesional te antepone el sonido a la imagen?
No, soy capaz de relajarme. Aunque cuando el trabajo es tuyo, estás muy pendiente y piensas: “esto lo podría haber hecho de otra forma”, y es que estarías mezclando la misma película toda la vida.
¿Hay algo que te quede por hacer?
Afortunadamente en treinta años he hecho un montón de cosas, he trabajado con gente de talla: José Luis Borau, Imanol Uribe, Pilar Miró… pero me queda mucho por aprender, es una profesión en la que con cada trabajo descubres algo nuevo.
¿Un buen oído se nace con él o se hace con el oficio?
Se hace día a día.
Cuando te pitan los oídos piensas que alguien está hablando mal de ti o que hay algún acople?
Cuando me pitan los oídos es que me pitan de verdad… (risas)
Dejamos al técnico de sonido igual que lo encontramos, delante del cuadro de mandos de la nave y trabajando en el próximo estreno de FOX, HITMAN (película basada en el videojuego del mismo nombre) que con seguridad hará las delicias de los aficionados al género y que supondrá otro paso más en el aprendizaje de Alberto Herena y en su brillante trayectoria.





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